No deja su huella,
sino danza,
cual dulce doncella,
embriagando como el vino,
al placer más divino.
·
No sirve la mesa,
sino deja huella,
su sonrisa que embelesa,
tierna y cálida,
como un día de cosecha.
·
No arde la leña,
cuando sirve la mesa,
sino que el candor
que alberga la estancia,
es fruto de su belleza.
·
Mi corazón arde,
cual arde la leña,
dejando huella,
su grázil danza.